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Tipos de preguntas en un cuestionario: cuál usar y cuándo

Del simple sí o no a la ordenación por preferencias, cada tipo de pregunta mide algo distinto y se analiza de otra forma. Te los presentamos con ejemplos del barómetro del CIS.

Autora en empirio.ai - Maria Malzewpor Maria MalzewActualizado el 1 de septiembre de 2026Tiempo de lectura 22 min

Un mismo asunto admite dos preguntas muy distintas: «¿Cómo de satisfecho/a estás con tu grado?» con cinco escalones al lado, y «¿Qué cambiarías?» con un recuadro vacío debajo. Cambia solo el tipo de pregunta, y aun así las dos devuelven material que no se puede convertir el uno en el otro.

Los tipos de pregunta son las formas en que una pregunta recoge su respuesta: fijan si la persona elige dentro de una lista, se sitúa en una escala graduada, ordena varias opciones por prioridad o escribe con sus propias palabras, y por tanto también si al final tendrás números o texto. Al terminar esta guía sabrás qué formatos existen, con ejemplos, y cuál encaja con cada objetivo.


📌 Lo esencial de un vistazo

  • El tipo de pregunta decide cómo se recoge la respuesta y qué podrás calcular después.
  • GESIS distingue tres formatos de respuesta, no dos.
  • Una pregunta cerrada no siempre se lee en voz alta, y el CIS marca cuándo sí y cuándo no.
  • La matriz de ítems con Sí y No da mejores datos que la lista de casillas.
  • Elección única, escala, matriz, ordenación y texto libre cubren casi todo.

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¿Qué es un tipo de pregunta?

Un tipo de pregunta es la forma constructiva de una pregunta dentro del cuestionario, es decir, la combinación del enunciado y del formato de respuesta previsto. El tipo determina de qué manera puede contestar la persona encuestada y en qué forma llegará esa respuesta al análisis.

El enunciado dice qué se pregunta; el formato de respuesta dice cómo se puede contestar. Las dos mitades juntas forman la pregunta que aparece en pantalla. La misma cuestión sobre la satisfacción con el comedor universitario se puede plantear como escala de 1 a 5, como lista de cuatro opciones de respuesta o como recuadro de texto vacío, y cada variante mide algo distinto.

En la práctica circulan varias palabras para lo mismo. Tipo de pregunta, forma de pregunta y clase de pregunta son intercambiables. El término formato de respuesta resulta más estrecho y designa solo la segunda mitad, la parte de la respuesta sin el enunciado. El nivel de medición es otra cosa: describe qué operaciones admiten los datos recogidos y se deriva del tipo de pregunta elegido.

La distinción deja de ser un juego de palabras en cuanto llega el análisis. Quien mide la satisfacción con «buena», «regular» y «mala» no puede calcular una media, aunque la herramienta coloque los códigos en fila. Qué cálculos permite tu nivel de medición queda decidido en el momento de elegir el tipo de pregunta.

Formato de respuesta y función: los dos ejes

Los tipos de pregunta no caben en una sola lista ordenada, porque intervienen dos características independientes entre sí: el formato de respuesta y la función que cumple la pregunta dentro del cuestionario. La mayoría de los resúmenes mezcla ambas y coloca la pregunta filtro junto a la matriz, como si fueran alternativas.

Se trata más bien de dos ejes que se cruzan. Una pregunta filtro puede plantearse con Sí y No o como lista de seis categorías, y una pregunta sociodemográfica sobre la edad puede ser un campo numérico o una lista de tramos. Al separar los dos ejes la elección se vuelve más sencilla, porque tomas dos decisiones pequeñas en lugar de una grande.

EjeQué determinaEjemplo
Formato de respuestacómo se puede contestarescala de 1 a 5
Función en el cuestionariopara qué sirve la pregunta en el recorridopregunta filtro antes del bloque de detalle

Los tres formatos de respuesta según GESIS

Para el primer eje existe una clasificación sólida procedente de la investigación por encuesta. Lenzner y Menold (2015) distinguen en las GESIS Survey Guidelines sobre formulación de preguntas tres grandes grupos: preguntas abiertas, preguntas cerradas con escala de valoración y preguntas cerradas sin escala de valoración. La división habitual en abiertas y cerradas no es falsa, pero se queda gruesa, porque las dos formas cerradas siguen reglas distintas.

La diferencia tiene consecuencias palpables. En una escala de valoración el orden de los escalones está fijado, porque el propio orden transporta significado, y el número de escalones constituye una decisión metodológica propia. En una lista sin graduación, por ejemplo la de titulaciones, el orden es libre, y justo por eso la posición dentro de la lista influye en la elección.

Una pregunta cerrada no siempre se lee en voz alta

La lista de opciones y su lectura en voz alta son dos decisiones separadas, y ningún manual divulgativo lo menciona. En el cuestionario del Estudio nº 3557, Barómetro de abril de 2026 del CIS, la pregunta P16 sobre intención de voto lleva la indicación «RESPUESTA ESPONTÁNEA, NO LEER LAS OPCIONES DE RESPUESTA», mientras que la P23, sobre el recuerdo de voto de las elecciones del 23 de julio de 2023, lleva la contraria: «ENTREVISTADOR/A: LEER OPCIONES DE RESPUESTA».

La consecuencia pesa más de lo que parece. Una pregunta formalmente cerrada funciona como abierta cuando sus opciones no se leen: la lista larga de partidos sirve entonces solo para codificar lo que la persona dice por su cuenta. El CIS lleva la idea hasta categorías sueltas y marca algunas con «(NO LEER)», como el «Regular» de la P8 sobre la situación económica personal, que se registra si aparece pero no se ofrece. En un cuestionario en pantalla no existe esa opción intermedia: todo lo que está escrito se lee, así que una respuesta espontánea exige de verdad un campo abierto.

La función dentro del cuestionario

El segundo eje describe la tarea que asume una pregunta en el recorrido. Una pregunta de contenido recoge el asunto en sí, una pregunta filtro decide el camino, una pregunta sociodemográfica aporta las variables para comparar grupos y una pregunta de control comprueba si alguien responde con atención.

La función determina sobre todo el lugar de la pregunta en la secuencia, no su formato de respuesta. Cómo montar ese orden, desde la entrada hasta el cierre, lo explica la guía sobre cómo crear un cuestionario.

Tipos de preguntas: el panorama completo

Los diez tipos siguientes cubren casi por entero el trabajo diario con cuestionarios, desde el TFG hasta un estudio de clientela. Van ordenados por formato de respuesta, empezando por las preguntas de elección y terminando por las entradas libres.

Ningún cuestionario necesita los diez. Uno bien construido suele resolverse con tres a cinco formatos distintos, y la variedad aparece sola, porque contenidos distintos exigen formas distintas.

Tipo de preguntaCómo se respondePara qué sirve
Elección únicauna sola opción de la listacategorías que se excluyen entre sí
Respuesta múltiplevarias opciones a la vezusos, equipamiento, motivos
Pregunta dicotómicauna de dos alternativasfiltros y hechos sin matiz
Escala de valoraciónun punto dentro de una gradaciónsatisfacción, importancia, frecuencia
Escala de Likertgrado de acuerdo con una afirmaciónactitudes medidas con varios ítems
Pregunta NPSun valor entre 0 y 10recomendación resumida en un indicador
Pregunta de matrizvarios ítems con la misma escalabaterías de ítems sin ocupar espacio
Pregunta de ordenacióncolocar las opciones en un ordenprioridades en lugar de notas sueltas
Pregunta abiertarecuadro de texto sin opcionesmotivos, propuestas, lo inesperado
Campo numérico o de fechaun valor en un formato fijoedad, cantidad, momento

La lista pide dos matices. La pregunta dicotómica no forma en rigor una familia propia, sino que es una elección única con dos opciones, y figura aparte solo porque cumple un papel muy particular. La pregunta NPS tampoco es un formato nuevo: se trata de una escala de valoración con rótulos y regla de cálculo fijados de antemano.

Preguntas de elección: única y múltiple

Las preguntas de elección presentan una lista de opciones de respuesta entre las que la persona encuestada escoge. La única diferencia entre las dos variantes está en cuántas marcas se permiten, y esa pequeña decisión cambia el análisis por completo.

En una pregunta de elección única los porcentajes suman 100, porque cada participante cuenta una sola vez. En una de respuesta múltiple no lo hacen: quien marca tres casillas aparece en tres categorías. Pasar por alto la diferencia al redactar el informe produce porcentajes que suman más de 200 y que no dicen nada a nadie.

Elección única: una sola respuesta

La elección única encaja donde las categorías se excluyen entre sí. La pregunta por la titulación en curso sirve de ejemplo: grado, máster oficial y doctorado no coinciden en un mismo momento, así que solo cabe una marca. La lista tiene que cubrir todos los casos; de lo contrario, quien responde se refugia en una categoría que no le corresponde. Cómo construir listas exhaustivas lo detalla la guía sobre preguntas de elección única.

Respuesta múltiple: varias opciones a la vez

La respuesta múltiple encaja donde varias opciones pueden ser ciertas al mismo tiempo, por ejemplo en los medios de transporte utilizados o en las actividades de la facultad a las que se ha asistido. Resulta cómoda para quien responde y por eso mismo tienta a alargar la lista. Como regla práctica, lo que pasa de diez opciones ya no se lee, se hojea. El análisis y sus trampas los explica la guía sobre preguntas de respuesta múltiple.

Por qué el orden de las opciones cuenta

La posición de una opción dentro de la lista influye en la frecuencia con que se elige, y lo hace en direcciones opuestas según el modo de administración. Lenzner y Menold (2015) describen los dos efectos: con presentación visual, en pantalla o en papel, se eligen más las primeras alternativas, mientras que con preguntas leídas por teléfono ganan peso las últimas mencionadas. En una encuesta en línea el remedio consiste en rotar el orden al azar para cada participante.

El barómetro del CIS resuelve el problema por otra vía, que solo funciona en entrevista personal: sus listas más largas, la de partidos y la de principales problemas de España, no se leen en ningún momento. Sin lectura no hay orden que influya, y la lista queda reducida a una herramienta de codificación para la persona que entrevista.

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Escalas: valoración, Likert y NPS

Las preguntas de escala ofrecen una dimensión graduada en la que la persona encuestada se sitúa. Registran no solo si algo ocurre, sino con qué intensidad, y de ahí que sean el tipo más usado en los estudios de satisfacción y de actitudes.

Todas las escalas comparten un rasgo: el orden de los escalones está fijado y transporta significado por sí mismo. Aun así se diferencian en lo que miden y en lo que puedes calcular con ellas más tarde.

La escala de valoración como forma básica

Una escala de valoración recoge una única propiedad en varios escalones, por ejemplo la satisfacción desde «muy satisfecho/a» hasta «muy insatisfecho/a». Las decisiones centrales afectan al número de escalones, a los rótulos y a la existencia de un punto medio neutro. Los tres puntos pesan más sobre el resultado que el propio enunciado, y por eso los trata a fondo la guía sobre la escala de valoración.

El barómetro del CIS trabaja con dos escalas numéricas de este tipo: la probabilidad de ir a votar de 0 a 10 y la autoubicación ideológica de 1 a 10 entre izquierda y derecha. En ambos casos solo llevan rótulo los extremos, y el cuestionario deja constancia de que se trata de variables métricas.

La escala de Likert para actitudes

Una escala de Likert presenta afirmaciones a las que se responde con grados de acuerdo o desacuerdo, casi siempre en cinco escalones desde «totalmente de acuerdo» hasta «totalmente en desacuerdo». Varias afirmaciones sobre el mismo asunto forman en conjunto un instrumento de medida. Se lee a menudo que las distancias entre escalones son iguales y que por eso cabe calcular medias, algo que no se sostiene, como detalla la guía sobre la escala de Likert.

La pregunta NPS como estándar cerrado

La pregunta NPS plantea una sola cuestión sobre la recomendación en una escala de 0 a 10 y resume las respuestas en un indicador siguiendo una regla fija. Su ventaja es la comparabilidad entre organizaciones y entre momentos; su desventaja coincide con la de cualquier indicador único, ya que dice cómo están las cosas pero no por qué. Por eso casi siempre lleva detrás una pregunta abierta de seguimiento.

💡 Consejo

Mantén una sola dirección de escala y un solo número de escalones en todo el cuestionario. Quien usa cinco escalones de positivo a negativo en el primer bloque y siete al revés en el segundo recoge respuestas que parecen datos, pero que miden también el tiempo de readaptación de quien responde.

Matrices y preguntas de ordenación

Las preguntas de matriz y de ordenación reúnen varias valoraciones en una sola pregunta. Ahorran mucho espacio y bastante tiempo, y a cambio exigen a quien responde más concentración que una pregunta de elección corriente.

Ambos tipos tienen su trampa, y en los dos casos la trampa está en el tamaño. Una matriz de cinco filas se rellena con cuidado; una de veinte filas se despacha a partir de cierto punto.

La pregunta de matriz para baterías de ítems

Una pregunta de matriz coloca varias afirmaciones una debajo de otra y las valora todas con la misma escala. El enunciado aparece una vez arriba, la escala una vez al lado, y quien responde avanza fila por fila. Para afirmaciones que pertenecen al mismo constructo es la forma más eficiente que existe, porque el criterio de valoración se construye una sola vez y sirve para todas las filas.

Por qué la matriz de Sí y No supera a la lista de casillas

Para las listas en las que varias opciones pueden aplicarse existen dos construcciones, y no son equivalentes. En la cómoda se marcan todas las casillas que correspondan; en la costosa se responde cada fila por separado con Sí o No. Lenzner y Menold (2015) recomiendan expresamente la segunda, porque evita los efectos de orden del capítulo anterior, y el estudio de Smyth y colegas (2006) en el que se apoyan añade un procesamiento más cuidadoso de cada opción.

El CIS procede así en la P4a de su barómetro: la instrucción a la persona entrevistadora dice «Leer cada ítem uno por uno» y cada uno de los ocho aspectos se responde con Sí o No en su propia fila. Trasladado a tu cuestionario: si te importan las proporciones limpias, construye la pregunta como matriz con columnas de Sí y No en lugar de como lista de casillas. El precio son unos segundos más; la ganancia son cifras que no dependen de cómo ordenaste la lista.

La pregunta de ordenación para prioridades reales

Una pregunta de ordenación pide colocar varios objetos en una secuencia en lugar de puntuarlos por separado. Fuerza una decisión que la escala no fuerza: quien califica cinco criterios como «muy importantes» no ha dicho nada, y quien los ordena sí. Su límite ronda los cinco a siete objetos; por encima, ordenar se vuelve trabajo mecánico y los últimos puestos se rellenan al tuntún.

⚠️ Atención

Las matrices son lo primero que se rompe en pantallas estrechas. Dado que una parte grande de las respuestas llega desde el móvil, conviene fijar un techo de cinco columnas y ocho filas. El CIS puede permitirse una batería de veintidós ministros y ministras e indicar a la persona entrevistadora que use el scroll, pero en un cuestionario autoadministrado no hay nadie que sostenga esa carga: divide la matriz en dos preguntas antes que reducir el tamaño de la letra.

Preguntas abiertas y semicerradas

Las preguntas abiertas no ofrecen opciones de respuesta, solo el enunciado y un campo vacío. Son el único tipo capaz de devolver contenidos en los que nadie pensó al construir el cuestionario, y justo ahí reside su valor.

Un prejuicio muy extendido sostiene que buena parte de la gente encuestada no sabe manejarlas. Züll (2015) resume el estado de la investigación de otro modo en las GESIS Survey Guidelines sobre preguntas abiertas: por regla general todas las personas encuestadas son capaces de responderlas. Lo decisivo no es la capacidad, sino el interés por el tema y su relevancia para quien contesta.

Cuándo compensa una pregunta abierta

Una pregunta abierta compensa sobre todo en cuatro situaciones: cuando preguntas por conocimientos y quieres excluir el acierto por azar, cuando todavía no dominas el campo temático, cuando la lista de respuestas posibles sería inabarcable, como ocurre con las profesiones, y cuando quieres evitar dirigir a la gente con opciones prefabricadas. El precio es el trabajo de análisis, porque el texto debe codificarse antes de poder contarse.

El CIS ilustra ese paso intermedio en la P30b: la ocupación se anota con todo detalle en un campo alfanumérico y después se clasifica en las categorías de la Clasificación Nacional de Ocupaciones. Cómo se organiza esa codificación cuando no tienes un instituto detrás lo explica la guía sobre preguntas abiertas.

La pregunta semicerrada como forma mixta

Una pregunta semicerrada ofrece una lista y la completa con un campo libre, casi siempre bajo la fórmula «Otro, ¿cuál?». Funciona como caso normal en todas las preguntas de contenido cuyas respuestas no se dejan enumerar por completo, y evita el daño que aparece sin esa categoría: si falta una respuesta evidente, la pregunta se queda sin contestar o se marca cualquier cosa. La comparación de las tres formas la desarrolla la guía sobre preguntas abiertas y cerradas.

El barómetro del CIS la utiliza en la P10, sobre el principal problema de España: la instrucción pide no leer, marcar la opción más próxima a lo dicho textualmente o completar «Otro, ¿cuál?», y lo escrito va a parar a un campo alfanumérico propio. Vale la pena copiar ese detalle: la respuesta libre no se mezcla con los códigos, sino que vive en su propia variable.

El tamaño del campo dirige la extensión de la respuesta

El tamaño del recuadro de texto influye en lo detallada que resulta la respuesta, y casi nadie lo aprovecha de forma consciente. Züll (2015) remite a estudios según los cuales el tamaño previsto del campo se relaciona de forma positiva con la longitud y el detalle de las respuestas en cuestionarios autoadministrados. Un campo pequeño transmite que basta una palabra; uno grande invita a redactar. Si quieres palabras sueltas, haz el campo pequeño y escribe al lado qué esperas.

Preguntas filtro y sociodemográficas

Las preguntas filtro y las sociodemográficas pertenecen al segundo eje: se definen por su función dentro del cuestionario y no por su formato de respuesta. Rara vez recogen aquello que de verdad te interesa, y sin ellas casi ningún cuestionario funciona.

Piensa en un estudio sobre vivienda. Que alguien pueda informar sobre los gastos de comunidad de un piso en propiedad depende de que tenga una vivienda en propiedad, y la pregunta previa decide el recorrido por el resto del cuestionario.

Las preguntas filtro dirigen el recorrido

Una pregunta filtro decide qué preguntas vienen a continuación. Protege a quien responde de tener que pronunciarse sobre asuntos que no le afectan, y te protege a ti de respuestas que nadie sabría interpretar. Lenzner y Menold (2015) señalan una diferencia que se pasa por alto al planificar: en encuestas asistidas por ordenador los filtros son fáciles de implementar y no causan dificultades, mientras que en cuestionarios postales conviene evitar filtros numerosos y complejos.

El barómetro del CIS encadena varios de forma explícita: la pregunta sobre el nivel de estudios terminado solo aparece si la persona ha ido a la escuela, y la pregunta sobre la relación laboral solo si trabaja. El caso extremo está al principio, donde quien declara otra nacionalidad queda fuera de la población objeto de estudio y la entrevista termina.

Las preguntas sociodemográficas aportan los grupos de comparación

Las preguntas sociodemográficas recogen rasgos como la edad, el sexo, el nivel de estudios o el lugar de residencia. Su finalidad no es el dato en sí, sino el análisis posterior por grupos: sin ellas no puedes mostrar que el alumnado de primero responde distinto que el de cuarto. Suelen ir al final, porque motivan poco, y conviene limitarlas a lo imprescindible, ya que cada rasgo adicional debilita el anonimato. Qué formulaciones funcionan lo recoge la guía sobre datos sociodemográficos.

Categorías oficiales en lugar de traducciones

Las opciones de una pregunta sociodemográfica deberían seguir las categorías oficiales del país donde preguntas, y no la traducción de una lista extranjera. La lista de nivel de estudios del CIS separa educación primaria, ESO, FP básica, FP de grado medio, bachillerato, FP de grado superior, diplomatura, grado, licenciatura, máster oficial universitario, doctorado y títulos propios de posgrado. Para una encuesta de TFG o TFM esa lista ahorra inventarla y vuelve comparables tus resultados con los de las estadísticas públicas.

Preguntas de control y pregunta de cierre

Las preguntas de control comprueban si alguien responde con atención, por ejemplo exigiendo una respuesta concreta en un punto del recorrido. Resultan útiles en cuestionarios largos y sobran en los cortos. El CIS resuelve el control por otra vía y reserva las tres últimas preguntas a la persona entrevistadora, que valora la sinceridad y las prisas de quien acaba de responder. La pregunta de cierre, en cambio, casi siempre es abierta y pregunta si queda algo por decir; Züll (2015) la describe también como recurso de motivación, porque devuelve la palabra después de muchas listas.

¿Qué tipo de pregunta encaja con qué objetivo?

La elección del tipo se deriva de la afirmación que quieres poder hacer al final, y no al revés. Quien sabe qué frase aparecerá en el apartado de resultados suele haber tomado ya la decisión sin darse cuenta.

La tabla siguiente se lee de izquierda a derecha: buscas tu objetivo en la primera columna y encuentras al lado el tipo adecuado y el motivo. Si persigues varios objetivos, manda la fila más cercana a tu pregunta de investigación.

Tu objetivoTipo adecuadoEl motivo
Repartir porcentajes que sumen 100elección únicacada persona cuenta una sola vez
Medir la difusión de varios rasgosmatriz con Sí y Noevita los efectos de orden
Graduar la satisfacción o el acuerdoescala de valoraciónrecoge la intensidad, no solo el hecho
Medir una actitud con varios ítemsescala de Likertvarios ítems forman un instrumento
Hacer visibles las prioridadespregunta de ordenaciónobliga a decidir
Entender el motivo de una valoraciónpregunta abierta de seguimientola lista previa no conoce el motivo
Explorar un campo temático nuevopregunta abiertatodavía no se pueden formar categorías
Enviar a cada subgrupo por su caminopregunta filtrodirige el recorrido por el cuestionario
Analizar los resultados por grupospregunta sociodemográficaaporta la variable de comparación

Una regla se impone sobre todas las filas: primero el análisis, después el tipo de pregunta. Quien anota de antemano qué tabla o qué gráfico quiere obtener nota enseguida si la pregunta prevista da para ello. Diez minutos de planificación te ahorran aquí una tarde entera de apaños.

Errores típicos al elegir el tipo de pregunta

Los problemas más frecuentes en un cuestionario no vienen de enunciados mal redactados, sino de un tipo de pregunta que no encaja con el contenido. Cuatro se repiten sin descanso, y los cuatro se arreglan en pocos minutos antes del envío.

Tienen algo en común: se detectan durante el análisis, cuando ya es tarde. Un cuestionario que ha pasado por doscientas personas no admite corrección.

Error 1: las opciones no encajan con el enunciado

Lenzner y Menold (2015) aportan un ejemplo que luego se reconoce en todas partes. Se pregunta si alguien ha sido miembro activo de una asociación en los últimos doce meses, y debajo aparecen «a menudo», «a veces», «rara vez» y «nunca». El enunciado pide un sí o un no, las opciones piden una frecuencia, y quien responde tiene que adivinar. Hay que ajustar el enunciado o las opciones, pero no cabe dejar ambos.

Error 2: las categorías se solapan

Las opciones de respuesta deben ser exhaustivas y excluyentes entre sí, o una respuesta no podrá asignarse de forma inequívoca. El caso clásico son los tramos de edad, de tiempo o de dinero. El CIS lo evita con un truco de una sola cifra: sus tramos de ingresos del hogar van de 1.100 a 1.800 euros, de 1.801 a 2.700, de 2.701 a 3.900 y de 3.901 a 5.000, de modo que ningún importe cabe en dos casillas. Más reglas para opciones limpias están en la guía sobre preguntas cerradas.

Error 3: demasiadas preguntas abiertas

Las preguntas abiertas son las que más esfuerzo cuestan a quien responde, y el esfuerzo se acumula. Un cuestionario con ocho campos de texto se abandona con más frecuencia que uno con dos, y acaba produciendo cantidades de texto que nadie codifica. Para la encuesta estandarizada habitual funciona la mezcla: preguntar sobre todo en cerrado y colocar campos abiertos justo donde te interesa el porqué.

Error 4: la escala cambia a mitad del cuestionario

El cambio de escala es el más discreto de los cuatro errores y uno de los más caros. Si el primer bloque trabaja con cuatro escalones, el segundo con cinco y el tercero invierte la dirección, las respuestas dejan de ser comparables entre sí y una parte de las personas encuestadas no percibirá el cambio. Decide la escala antes de redactar y manténla, incluso cuando una pregunta suelta ganaría algo de precisión con siete escalones.

Conclusión

El tipo de pregunta no es una formalidad del final de la redacción, sino la primera decisión sobre qué afirmaciones permitirá tu cuestionario. Quien retiene los dos ejes, formato de respuesta y función en el recorrido, toma la decisión en dos pasos pequeños en vez de uno grande. Y quien anota antes qué tabla quiere obtener suele haber encontrado ya el tipo adecuado.

El tipo de pregunta no se elige al redactar la pregunta, sino al planificar el análisis.

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Preguntas frecuentes

Los tipos de pregunta habituales en una encuesta son la elección única, la respuesta múltiple, la pregunta dicotómica de Sí o No, la escala de valoración, la escala de Likert, la pregunta NPS, la matriz de ítems, la pregunta de ordenación, la pregunta abierta y los campos numéricos o de fecha. Un cuestionario concreto suele resolverse con tres a cinco de ellos, porque cada contenido pide un formato distinto.

En una pregunta de elección única solo se permite una respuesta, mientras que en una de respuesta múltiple se permiten varias a la vez. La diferencia pesa sobre todo en el análisis: con elección única los porcentajes suman 100, porque cada participante cuenta una sola vez, y con respuesta múltiple una misma persona aparece en varias categorías, de modo que la suma supera el 100.

Tres a cinco tipos de pregunta distintos bastan para la mayoría de los cuestionarios. La variedad no es un fin en sí misma, sino que aparece porque contenidos distintos piden formatos distintos. Multiplicar los tipos aumenta el esfuerzo de quien responde, que debe reaprender el manejo en cada pantalla en lugar de concentrarse en el contenido de la pregunta.

El cuestionario es el instrumento, es decir, el conjunto ordenado de preguntas y opciones de respuesta, y la encuesta es el procedimiento completo, que abarca la muestra, el modo de administración, el trabajo de campo y el análisis. Un mismo cuestionario puede aplicarse por teléfono, en persona o en línea, y cada aplicación da lugar a una encuesta distinta.

Una pregunta semicerrada ofrece una lista de opciones de respuesta y añade al final un campo de texto libre, normalmente con la fórmula Otro, ¿cuál? Combina así la facilidad de recuento de una pregunta cerrada con la apertura necesaria para respuestas que nadie previó al construir la lista. Semicerrada, semiabierta y parcialmente cerrada nombran la misma forma.

Para un TFG o un TFM conviene apoyarse sobre todo en preguntas cerradas, es decir, en preguntas de elección y en escalas, porque se analizan estadísticamente sin paso intermedio. Una o dos preguntas abiertas completan el cuestionario en los puntos donde interesa el motivo. Las indicaciones de tu tutor o tutora y de la facultad mandan sobre cualquier regla general.

El tipo de pregunta describe la forma constructiva de una pregunta, y el nivel de medición describe qué operaciones matemáticas admiten los datos obtenidos. El nivel de medición se deriva del tipo elegido y no al revés: una pregunta de elección única sobre la titulación produce datos nominales, una de ordenación produce datos ordinales y un campo numérico para la edad produce datos métricos.

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