Imagina dos cuestionarios abiertos uno al lado del otro. En el primero, la pregunta «¿En qué curso del grado estás?» permite marcar cinco casillas; en el segundo, solo una. Únicamente el segundo devuelve al final una distribución que cabe sin rodeos en un gráfico de sectores.
Una pregunta de opción única es una pregunta cerrada que presenta varias alternativas y permite a la persona encuestada marcar exactamente una de ellas. Cada respuesta excluye a las demás, así que por persona y pregunta se obtiene un solo valor y el recuento no admite ambigüedad. Que el resultado aguante depende casi siempre de la lista de alternativas. Y cuando la misma pregunta aparece en un examen, entran en juego reglas que ninguna encuesta conoce.
📌 Lo esencial de un vistazo
- Las preguntas de opción única admiten una sola respuesta entre varias.
- El nivel de medida lo fijan las alternativas, no el formato.
- Las categorías deben ser exhaustivas, excluyentes y suficientemente precisas.
- En España, el MIR resta un punto por cada respuesta incorrecta.
- Con cuatro alternativas, la probabilidad de acertar al azar es del 25 %.
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¿Qué es una pregunta de opción única? La definición
Una pregunta de opción única es una pregunta cerrada en la que la persona encuestada elige exactamente una categoría entre las que se le ofrecen. La variante más breve presenta solo dos alternativas y se llama pregunta dicotómica.
Pregunta: ¿Tienes hijos? Respuestas: «Sí» o «No»
La diferencia con la selección múltiple está únicamente en el número de marcas permitidas. Las herramientas de encuesta suelen implementar la opción única como botón de radio, y en listas largas como desplegable: al marcar una segunda alternativa, la primera se desactiva. Como las categorías se excluyen entre sí por su contenido, los porcentajes de las respuestas válidas suman después 100.
En España conviven varios nombres para el mismo formato. En metodología de encuestas, el material docente de la Universidad de Granada sobre diseño de cuestionarios llama «cuestiones de elección simple» a aquellas en las que «el encuestado seleccionará una opción entre un número limitado», y reserva «elección múltiple» para las que admiten más de una marca. En el ámbito de los exámenes ocurre justo al revés: «pregunta de elección múltiple» o «tipo test» designa ahí un enunciado con varias alternativas y una sola respuesta correcta.
Sobre los nombres del formato
Las herramientas de encuesta suelen hablar de «respuesta única» u «opción única», mientras que en las convocatorias oficiales y en la docencia universitaria domina «tipo test». Ninguna de las dos familias de términos está normalizada, así que conviene dejar la regla escrita en la propia pregunta: una sola respuesta.
Usos habituales de las preguntas de opción única
Las preguntas de opción única aparecen siempre que por persona solo puede ser cierto un valor: una titulación, una comunidad autónoma, un grupo de edad, una situación laboral. Ese formato sostiene casi todo el bloque de datos sociodemográficos al final de un cuestionario.
El segundo gran uso es la pregunta filtro. «¿Has participado en alguna encuesta online durante el último año?» decide el recorrido posterior, y esa decisión solo funciona si cabe una única respuesta. Al crear un cuestionario conviene, por eso, fijar primero las preguntas filtro.

En tercer lugar, cada ítem de una escala de valoración es técnicamente una pregunta de opción única. Ahí las alternativas siguen un orden de intensidad, de mayor a menor:
¿Cuánto te interesa el fútbol?
- Muchísimo
- Bastante
- Regular
- Poco
- Nada
¿Qué nivel de medida generan las preguntas de opción única?
El nivel de medida de una pregunta de opción única no depende del tipo de pregunta, sino de las alternativas de respuesta. Si las alternativas están al mismo nivel, sin jerarquía, se obtiene una escala nominal. Si llevan un orden reconocible, se obtiene una escala ordinal. Y si son cantidades contadas con un cero real, como el número de hijos o el curso del grado, el nivel llega a ser métrico.
La distinción no es una etiqueta: decide qué cálculos son admisibles después. Con datos nominales solo cabe contar: frecuencias, moda y tablas de contingencia. Una media sobre titulaciones no significa nada, aunque el programa la calcule sin protestar. Una calificación de 0 a 10, con el aprobado en 5, ya es un número desde el principio y no necesita ninguna lista de alternativas para serlo.
| Alternativas de respuesta | Nivel de medida | Análisis con sentido |
|---|---|---|
| Titulación, provincia, sí o no | Escala nominal | Frecuencias, moda, tabla de contingencia |
| Nunca, rara vez, a veces, a menudo, siempre | Escala ordinal | Mediana, cuartiles, correlación de rangos |
| Grupos de edad, número de hijos, curso | Magnitud métrica agrupada en clases | Mediana y cuartiles, media solo a partir de las marcas de clase |
El caso discutido: los peldaños de una escala de valoración
Lo que más se discute es la segunda fila, en cuanto alguien quiere promediar los peldaños. Antonio Matas, de la Universidad de Málaga, recuerda en su revisión de 2018 sobre el formato de las escalas tipo Likert que «estas escalas se diseñan a un nivel de medida ordinal» y que las distancias psicológicas entre alternativas no son iguales. Tratarlas como si fueran de intervalo es frecuente en la práctica, y esa práctica se refiere ante todo a la puntuación sumada de varios ítems de una escala Likert; la media de un ítem aislado sigue siendo atacable. En un TFG o un TFM esa decisión se argumenta, no se da por hecha.
El orden que llevan las alternativas decide qué puedes calcular después.
Opción única o respuesta múltiple: ¿qué conviene en cada caso?
La opción única encaja cuando las alternativas se excluyen entre sí, y la respuesta múltiple encaja cuando varias pueden ser ciertas a la vez. La prueba es sencilla: si puedes imaginar a una persona a la que le cuadran dos alternativas al mismo tiempo, la opción única es la elección equivocada.
El precio de esa decisión se paga en el análisis. Con opción única los porcentajes de las respuestas válidas suman 100; con respuesta múltiple superan esa cifra. Poner ambas cosas juntas en un mismo gráfico significa comparar dos magnitudes distintas.
| Pregunta | Tipo de pregunta adecuado |
|---|---|
| ¿En qué curso del grado estás? | Opción única |
| ¿Qué idiomas hablas? | Respuesta múltiple |
| ¿Cómo valoras la tutorización de tu TFG? | Opción única sobre una escala de valoración |
| ¿Qué echaste en falta en la asignatura? | Pregunta abierta |
Donde más falla un cuestionario es en la última fila. Cuando todavía no conoces las respuestas posibles, cualquier lista de alternativas es una suposición. Ahí resulta más honesta una pregunta abierta, y sus respuestas te darán las categorías para la siguiente encuesta.
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Preguntas de opción única en exámenes tipo test y oposiciones
Las preguntas de opción única son en España el formato habitual del examen tipo test: un enunciado y varias alternativas de las que solo una es correcta. La convocatoria del MIR de 2026, publicada en el BOE como Orden SND/854/2026 del Ministerio de Sanidad, lo describe así: «Cada pregunta constará de cuatro opciones de respuesta, de las que solo una de ellas será la correcta».
En una encuesta ese mismo formato mide una opinión; en un examen mide conocimiento. De ahí que las reglas cambien. Una alternativa de encuesta puede quedar algo difusa y aun así se analiza; una alternativa de examen, no. La Facultad de Psicología de la UNED lo resume en sus recomendaciones para pruebas objetivas: hay que «proporcionar una única alternativa que sea correcta», porque cuando varias resultan igual de creíbles ni las personas expertas se ponen de acuerdo sobre cuál lo es.
Corrección del examen tipo test: por qué en España el error resta
La penalización por respuestas incorrectas es la norma en las pruebas oficiales españolas, y ahí el sistema se separa del de otros países. La Orden SND/854/2026 establece para el MIR que «cada respuesta correcta recibirá una valoración de tres puntos, se restará un punto por cada una de las respuestas incorrectas y las preguntas no contestadas no se valorarán». Con cuatro alternativas, descontar un tercio de acierto por cada error neutraliza lo que se acertaría marcando al azar.
La fórmula general está escrita en las convocatorias de oposiciones. La resolución de 22 de diciembre de 2025 de la Agencia Estatal de Administración Tributaria la enuncia como «A-[E/(N-1)] siendo A el número de aciertos, E el número de errores y N el número alternativo de respuestas», y precisa que «las respuestas en blanco o nulas no puntúan ni penalizan».
Probabilidad de acertar al azar y número de alternativas
La probabilidad de acertar al azar depende solo del número de alternativas: con cuatro opciones es del 25 %, con tres sube a un tercio y en una pregunta de verdadero o falso llega al 50 %. La UNED explica en la misma guía que los aciertos por azar «se obtienen dividiendo el número de errores entre el número de alternativas menos uno», y esa es la lógica de la fórmula anterior.
Más alternativas no significan automáticamente una pregunta mejor. Las recomendaciones de la UNED para la elaboración de pruebas objetivas señalan que «las investigaciones más recientes sugieren que lo mejor es utilizar tres alternativas de respuesta», con el matiz de que la estructura del enunciado también influye. Un distractor inverosímil se descarta solo, no añade dificultad y únicamente alarga la lista.
Qué ocurre con una pregunta mal planteada
El caso normal: la pregunta defectuosa se anula y no perjudica a quien se examina. La convocatoria del MIR prevé que las comisiones calificadoras resuelvan las reclamaciones «anulando las preguntas o modificando las respuestas» y determinen «las preguntas de reserva que sustituyan a las anuladas». El examen incluye por eso diez preguntas de reserva además de las doscientas que puntúan.
La excepción: si una asignatura puede evaluarse mediante test, con qué peso y con qué penalización, lo determina la normativa de evaluación de cada universidad y la guía docente de la asignatura, nunca una norma estatal. Competente es la comisión académica o el departamento, no solo quien imparte la clase. Este artículo no sustituye a un asesoramiento jurídico.
Cómo redactar las alternativas de respuesta
Las categorías de respuesta de una pregunta de opción única deben cumplir tres condiciones. El material docente de la Universidad de Granada sobre diseño de cuestionarios las resume así: han de ser exhaustivas, «de forma que no se omita ningún aspecto relevante», excluyentes y precisas, «en el sentido que permitan realizar el mayor número de distinciones posibles».
La tercera condición es la que más se pasa por alto. «A menudo» y «de vez en cuando» no se solapan formalmente, pero dos personas con la misma conducta marcan casillas distintas. Una referencia temporal concreta lo resuelve: «varias veces por semana» en lugar de «a menudo».
Lista de control para las alternativas de una pregunta
- Ninguna persona encaja en dos alternativas a la vez.
- Cualquier persona encuentra una alternativa que le corresponde.
- Existe una categoría «Otro» con campo de texto donde haga falta.
- Las frecuencias y las cantidades están formuladas con cifras concretas.
- El orden está elegido a conciencia, ordenado o mezclado a propósito.
- Ningún tecnicismo aparece sin explicación dentro de una alternativa.
El orden de la lista influye en el resultado, y eso está documentado. La Universidad de Granada advierte de que las categorías de respuesta producen sesgo según cómo se presenten y recomienda alternar su orden entre cuestionarios. Una lista de doce alternativas equivalentes acaba midiendo también la paciencia de quien responde.
Mezclar el orden
Cuando las alternativas no llevan un orden propio, deja que la herramienta de encuesta las presente en distinta secuencia a cada persona. La Universidad de Granada recomienda aleatorizar las categorías de respuesta cuando el nivel de medida es nominal, para que ninguna tenga más probabilidad de ser elegida que otra por su posición. En escalas ordenadas, en cambio, la secuencia se mantiene fija o la pregunta deja de entenderse.
Con alternativas ordenadas aparecen dos decisiones más: la categoría intermedia y la opción «No opino». Antonio Matas concluye en su revisión de 2018 que conviene usar escalas de cinco alternativas junto con una opción de «No tengo opinión», colocada al margen de la escala ordinal para que no se lea como un punto más de ella. Cómo tratar después esas respuestas se explica en el artículo sobre analizar un cuestionario.
Errores habituales en las preguntas de opción única
La mayoría de los problemas con las preguntas de opción única aparecen en el análisis y pasan desapercibidos al rellenar el cuestionario. Entonces hay delante una distribución que nadie sabe explicar y el fallo estaba tres semanas atrás, en la redacción.
Cuatro patrones se repiten una y otra vez. Todos cuestan lo mismo: la claridad por la que habías elegido este formato.
Categorías que se solapan
«18 a 25», «25 a 35», «35 a 50»: quien tiene justo 25 años dispone de dos respuestas correctas y decide por intuición. Las frecuencias de los límites quedan inservibles sin que nadie lo advierta. Fija los tramos sin solapamiento: «18 a 24», «25 a 34», «35 a 49».
Una lista a la que le falta una respuesta
Cuando falta la alternativa que corresponde, la gente marca cualquier cosa o abandona el cuestionario. Ambas cosas falsean el resultado, aunque el abandono al menos se ve. Una categoría de resto con campo de texto recoge ese caso y mantiene la lista exhaustiva, tal como pide la segunda condición de una buena lista.
Opción única donde caben varias respuestas
Ante «¿Qué redes sociales usas?», la opción única fuerza una decisión que en la realidad no existe. El resultado mide entonces qué red viene antes a la memoria. Para esas preguntas el formato correcto es la respuesta múltiple, y la diferencia entre ambas formas se explica al comparar preguntas abiertas y cerradas.
Una respuesta obligatoria sin salida
Una pregunta obligatoria sin alternativa adecuada produce datos falsos en lugar de datos ausentes. Quien no quiera responder debería poder no hacerlo. De lo contrario marca la primera línea y va pulsando el resto sin leer.
Atención con las preguntas sociodemográficas
Cuanto más fino preguntes por edad, titulación y cargo, más fácil resulta reconocer a una persona concreta aunque el cuestionario no recoja ningún nombre. La Agencia Española de Protección de Datos llama cuasi-identificadores a los campos que por sí solos no identifican a nadie pero que, agrupados con otros, «pueden señalar de forma unívoca a un sujeto». Pregunta esos datos solo con el detalle que tu análisis necesite y agrupa las categorías pequeñas. El RGPD y la LOPDGDD se aplican en cuanto las respuestas permitan esa identificación.
Conclusión
Las preguntas de opción única son el formato más discreto de un cuestionario y justo por eso el más fiable. Su calidad no se decide en el enunciado, sino en la lista de alternativas: sin solapamientos, completa, concreta y lo bastante corta como para que nadie lea solo las primeras líneas. Y quien use este formato en un examen comprueba antes que de verdad solo una respuesta es defendible.
Cómo seguir
- ¿Quieres saber qué otros tipos de pregunta existen? Tipos de pregunta en una encuesta
- ¿Necesitas permitir varias respuestas? Preguntas de respuesta múltiple explicadas
- ¿Estás empezando tu cuestionario? Crear un cuestionario paso a paso
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