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Recopilación de datos: Métodos, procedimiento con ejemplo

Siete técnicas de recogida, una tabla para elegir la tuya, seis pasos de planificación y la ficha técnica del CIS como modelo para tu capítulo de método.

Autora en empirio.ai - Maria Malzewpor Maria MalzewActualizado el 12 de septiembre de 2026Tiempo de lectura 16 min

Ya tienes la pregunta de investigación y las hipótesis están formuladas. Entonces llega la tutoría y con ella la frase: «¿Y cómo vas a recoger los datos?». Justo en ese punto se decide si tu trabajo se sostiene o si acabas en el capítulo de análisis con cifras que no responden a tu pregunta.

La recopilación de datos es el paso en el que traduces tu pregunta de investigación a características medibles, eliges una técnica como la encuesta, la entrevista, la observación, el análisis de contenido o el experimento, y reúnes los datos siguiendo reglas fijadas de antemano, para que después se puedan analizar y otra persona pueda repetirlos. Qué técnica encaja con qué pregunta, cómo se planifica el trabajo de campo y qué parte de todo ello va al TFG lo tienes paso a paso más abajo.


📌 Lo más importante de un vistazo

  • Recopilar datos significa reunir información con reglas, no analizarla.
  • La pregunta de investigación manda sobre la técnica, no el calendario.
  • El CIS llama trabajo de campo a la fase de recogida.
  • 385 respuestas bastan para un margen de ±5 puntos.
  • Toda recogida se documenta: sin notas no hay ficha técnica.

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Recopilación de datos: definición y diferencia con el análisis

La recopilación de datos es la parte del proceso de investigación en la que se reúnen y se miden datos siguiendo reglas fijadas de antemano, para que reflejen el objeto de estudio con la mayor precisión y el menor sesgo posible. Todo lo que ocurre después con esos datos pertenece ya al análisis.

La separación entre recogida y análisis suena a matiz y es el motivo más frecuente de preguntas incómodas en la defensa. Recoger es reunir; analizar es calcular e interpretar. En tu trabajo son dos capítulos distintos, y lo que interpretes en el capítulo de recogida te faltará más adelante. Cómo se desarrolla el análisis lo cuenta nuestro artículo sobre los métodos de análisis en la investigación empírica.

Medir es el núcleo de cualquier recogida: asignar valores a las características de personas, objetos o textos según una regla que has escrito antes de empezar. La parte decisiva de la frase son las reglas. Sin ellas has reunido impresiones, no datos.

Datos primarios y datos secundarios

Los datos primarios los recoges tú para tu propia pregunta, por ejemplo con un cuestionario o una entrevista. Los datos secundarios vienen de una recogida ajena, hecha por otra gente y con otro objetivo: estadísticas oficiales o el fichero de un banco de datos. Las dos vías son científicamente válidas, y en un TFG con poco margen de tiempo un buen análisis secundario suele valer más que una encuesta propia con 40 respuestas.

En España la puerta de entrada a los datos secundarios es el banco de datos del CIS. Para descargar los microdatos hay que rellenar antes un formulario, la descarga se hace estudio por estudio y nunca en bloque, y el archivo comprimido llega con el cuestionario, la ficha técnica, el libro de códigos y los microdatos anonimizados. Los estudios cuyos datos se prepararon a partir de 2023 incluyen además una versión en CSV, sea cual sea el año del estudio, según las instrucciones del CIS sobre los ficheros de datos (consultadas el 12 de septiembre de 2026).

Un detalle que muchas guías cuentan mal: las condiciones generales de reutilización que aplica el CIS permiten expresamente el uso de sus documentos con fines comerciales y no comerciales. Lo que sí exigen es citar el origen («Origen de los datos: Centro de Investigaciones Sociológicas»), indicar la fecha de la última actualización del documento y no desnaturalizar el sentido de la información. El aviso legal del CIS lo recoge por escrito (consultado el 12 de septiembre de 2026).

Los datos secundarios tienen una pega que debes nombrar en tu capítulo de método: no controlas cómo estaban redactadas las preguntas. Si la operacionalización del estudio ajeno no encaja con tu concepto, el fichero mide otra cosa distinta de la que tú preguntas.

Métodos de recopilación de datos: siete técnicas comparadas

La literatura metodológica trabaja con siete técnicas que aparecen una y otra vez en los trabajos universitarios. Se diferencian menos por el esfuerzo que exigen que por el tipo de material que acabas teniendo en el ordenador, y ahí es donde conviene tomar la decisión.

La tabla ordena las siete por técnica de recogida, no por escuela ni por etiqueta. Lo que más se subestima es la tercera columna: unas transcripciones no se pueden meter en SPSS, y una matriz de números no responde a una pregunta que empiece por «por qué».

TécnicaPara qué sirveQué tienes al final
Encuesta estandarizadaMedir frecuencias y relacionesMatriz numérica, una fila por persona
Entrevista semiestructuradaEntender motivos e interpretacionesTranscripciones en texto corrido
Grupo de discusiónVer cómo se negocia una postura en grupoTranscripción con cambios de turno
Observación estructuradaRegistrar conducta real y no declaradaHoja de observación con códigos
Análisis de contenidoExplotar material ya existenteSistema de categorías codificado
ExperimentoComprobar causa y efectoMediciones por condición experimental
Análisis secundarioReexplotar ficheros ajenosFichero listo del banco de datos

Estandarizado y cualitativo no son contrarios, sino dos posiciones del mismo mando. Estandarizado quiere decir que todo el mundo recibe la misma pregunta en el mismo orden. Cualitativo quiere decir que el desarrollo se adapta a la persona entrevistada. Cuál de las dos posiciones te sirve depende de si quieres contar o quieres entender.

La encuesta ocupa un lugar aparte en la lista, porque casi todo lo demás se apoya en su vocabulario: cuestionario, muestra y trabajo de campo vienen de ahí. Qué es exactamente una encuesta y dónde están sus límites lo explica nuestro artículo sobre la encuesta como técnica.

Qué técnica encaja con tu pregunta de investigación

La técnica se deduce de la pregunta, no de lo que parece factible esta semana. Quien elige primero la herramienta y después redacta la pregunta a su alrededor lo nota en cuanto el tutor pregunta por el encaje entre pregunta y diseño.

Hay una prueba sencilla que ayuda: lee tu pregunta de investigación en voz alta y fíjate en la palabra interrogativa. Casi siempre delata qué técnica le corresponde.

Ilustración de una persona que sopesa qué técnica de recogida de datos encaja con su pregunta de investigación

La correspondencia entre palabra interrogativa y técnica no es una regla rígida, pero se sostiene en la inmensa mayoría de los trabajos universitarios:

  • Cuántos, con qué frecuencia, en qué medida: encuesta estandarizada o análisis secundario.
  • Por qué, cómo lo viven, qué significado le dan: entrevista semiestructurada o grupo de discusión.
  • Qué hace la gente de verdad: observación estructurada, porque lo que se declara se aparta de lo que se hace.
  • Qué dicen los textos, las publicaciones o los expedientes: análisis de contenido.
  • Provoca A un efecto B: experimento con dos grupos como mínimo.

Si después de la prueba te quedan dos técnicas, decide por el acceso al campo. Una observación en un centro sanitario necesita permiso y casi siempre el visto bueno de un comité de ética, y una entrevista necesita personas dispuestas a regalarte 45 minutos. Una encuesta en línea, en cambio, llega a mucha gente a la vez y sin cuadrar agendas. Cómo encajan la técnica y el planteamiento general lo explica nuestro artículo sobre el diseño de investigación.

💡 Consejo

Escribe tu pregunta de investigación y la técnica elegida una al lado de la otra en un folio y enséñaselo a alguien de tu promoción que no conozca tu tema. Si esa persona no sabe explicar la conexión en una frase, todavía no encaja.

Operacionalización: cómo un concepto se convierte en pregunta

Operacionalizar es traducir un concepto teórico a algo que se pueda registrar de verdad. Mientras «consumo habitual de noticias» sea solo una expresión, nadie puede medirlo, y dos personas que lean tu trabajo entenderán dos cosas distintas.

La operacionalización empieza ya en la formulación de tus hipótesis y llega hasta la última línea del cuestionario. Pasa siempre por los mismos cuatro escalones, y cada uno de ellos acaba en tu capítulo de método.

  1. Define el concepto. «Consumo habitual de noticias» significa en este trabajo ver, oír o leer noticias al menos cinco días por semana.
  2. Fija la característica. La característica medible es el número de días por semana con consumo de noticias.
  3. Establece los valores posibles. Los valores van de cero a siete días.
  4. Redacta el indicador. La pregunta del cuestionario queda así: «¿Cuántos días de una semana normal consultas noticias?».

En el tercer escalón decides con qué vas a poder calcular después. El número de días es una magnitud métrica; las notas de un examen, en cambio, solo son ordinales, porque la distancia entre un cinco y un seis no es la misma que entre un ocho y un nueve. Qué estadísticos admite cada nivel de medición se decide en esta fase y no en el análisis.

Lo que no has operacionalizado, no lo has medido. Has preguntado por ello.

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Planificar y realizar la recopilación de datos en seis pasos

Una recogida rara vez fracasa por la técnica y muy a menudo por el calendario. Entre la versión definitiva del cuestionario y la última respuesta que entra pasan varias semanas en un trabajo universitario, y ese tiempo no se puede comprimir porque depende de otras personas.

Los seis pasos siguientes describen una encuesta en línea cuantitativa, que es el caso más frecuente. Para una entrevista o una observación cambia el contenido de cada paso, pero el orden se mantiene igual.

Paso 1: fija un calendario con margen

Planifica hacia atrás desde la fecha de entrega. De ese día restas primero el tiempo de análisis y redacción, después el trabajo de campo, después la prueba piloto y por último la elaboración del cuestionario. Lo que quede es tu fecha real de arranque. Para un trabajo de asignatura cuenta entre tres y cuatro semanas para toda la recogida; para un TFM con una muestra más ambiciosa, más bien seis.

Paso 2: calcula el tamaño de la muestra

El número de respuestas que necesitas apenas depende del tamaño de tu población. Depende casi solo de la precisión que quieras alcanzar, cosa que sorprende a mucha gente pero sale directamente de la fórmula: a partir de un universo de un millón de personas, la muestra necesaria ya no cambia.

UniversoRespuestas necesarias
1.000 personas278
10.000 personas370
100.000 personas383
1 millón o más385

Valores para un nivel de confianza del 95 %, un margen de error de ±5 puntos porcentuales y el caso más desfavorable, con una distribución del 50 % frente al 50 %.

Una muestra grande hace tu encuesta más precisa, pero no automáticamente representativa. Representativa lo es cuando las personas participantes se han seleccionado al azar y su composición se corresponde con la del grupo sobre el que quieres afirmar algo. Qué cuenta en ese punto lo desarrolla nuestro artículo sobre la muestra.

Paso 3: redacta la presentación y la cláusula informativa

Antes de la primera pregunta va un texto breve que dice quién hace el estudio, para qué se usan los datos y cuánto dura la participación. El CIS hace lo mismo por teléfono: su personal se identifica, avisa de que el número se ha obtenido al azar, informa de que la grabación se borra antes de un mes y garantiza el anonimato de las respuestas antes de empezar.

Si recoges datos personales necesitas además una cláusula informativa. La cláusula de la AEPD para encuestas y estudios sirve de modelo, porque nombra al responsable del tratamiento, la finalidad, la base que lo ampara, el momento en que los datos se suprimen («una vez haya concluido la consulta, encuesta y estudio») y la forma de ejercer los derechos, con el contacto del delegado de protección de datos incluido (consultada el 12 de septiembre de 2026). Lo que hay que tener en cuenta en el plano legal lo resume nuestro artículo sobre la protección de datos en las encuestas.

Paso 4: elabora el cuestionario

El orden de las preguntas no es una formalidad. Las preguntas sobre cómo se siente la persona van antes que las preguntas sobre su comportamiento, porque haber pensado un rato en el consumo de medios tiñe después la autoevaluación. Los datos sociodemográficos van al final, donde ya no asustan a nadie. Y cada pregunta mide una sola característica: quien pregunta por satisfacción y recomendación en la misma frase recibe una respuesta que no se puede asignar a ninguna de las dos.

Esquema de una recopilación de datos en la que la información se reúne mediante una encuesta en línea cuantitativa

Paso 5: haz una prueba piloto con personas reales

Manda la versión provisional a entre diez y veinte personas parecidas a tu público objetivo y pídeles expresamente que te digan si se entiende y cuánto han tardado. La prueba piloto es el error más barato de todo el proyecto, porque una vez arrancada la recogida ya no puedes tocar nada sin inutilizar las respuestas que ya tienes.

Paso 6: abre el trabajo de campo y documéntalo

Anota desde el primer día lo que haces: fecha de inicio, fecha de cierre, canales por los que has difundido el enlace, cuántas personas empezaron y cuántas terminaron. Las notas no son burocracia, son la materia prima de tu capítulo de método y de tu ficha técnica. Quien las reconstruye después escribe impreciso, y en la corrección se nota.

⚠️ Atención

No cambies ninguna pregunta una vez abierto el trabajo de campo, ni siquiera una palabra. Las respuestas anteriores y posteriores al cambio se refieren a preguntas distintas y no se pueden analizar juntas. Si detectas un fallo, mejor cierra y vuelve a empezar mientras haya pocas respuestas.

Errores frecuentes al recopilar datos

Los cuatro errores siguientes aparecen una y otra vez en los trabajos de fin de grado. Los cuatro nacen al elaborar el instrumento y ahí se evitan en pocos minutos, mientras que en el análisis ya no tienen arreglo.

El denominador común es un orden que se cuela sin querer: primero preguntar y después pensar qué se va a hacer con las respuestas. Quien se adelanta mentalmente al análisis encuentra tres de los cuatro errores con solo releer su propio borrador.

Categorías de respuesta que se solapan

Una pregunta por las horas diarias de televisión con las categorías «0 a 2 horas», «2 a 4 horas» y «4 a 6 horas» parece limpia y no lo es. Quien ve exactamente dos horas encuentra dos respuestas válidas y marca una al azar. El CIS lo resuelve con tramos que no se tocan: en su barómetro los ingresos del hogar se preguntan como «menos de 1.100 €», «de 1.100 a 1.800 €», «de 1.801 a 2.700 €» y así sucesivamente hasta «más de 5.000 €». Las categorías deben excluirse entre sí y cubrir juntas todos los casos.

Escalas que prometen más de lo que dan

Una escala de acuerdo de cinco niveles, de «nada de acuerdo» a «totalmente de acuerdo», es en rigor ordinal, porque no está demostrado que las distancias entre niveles sean iguales. Qué significa para las operaciones permitidas lo explica nuestro artículo sobre la escala ordinal. En la práctica muchas veces se tratan como escalas de intervalo y se calculan medias, algo admisible si lo dices y lo justificas en el capítulo de método, y un error si lo haces en silencio.

Faltan las opciones «no sabe» y «no contesta»

Un cuestionario que obliga a elegir entre opciones sustantivas convierte el desconocimiento y la reserva en opinión inventada. Los cuestionarios del CIS codifican «N.S.» (no sabe) y «N.C.» (no contesta) en casi todas las preguntas, también en las de ingresos, religión o recuerdo de voto, como puede verse en el cuestionario del barómetro de julio de 2026 (consultado el 12 de septiembre de 2026). Copia esa práctica: añade «prefiero no contestar» en las preguntas delicadas y trata esas respuestas como valores perdidos, nunca como el punto medio de la escala.

Buscar el método de análisis después de recoger

Qué procedimiento estadístico vas a aplicar se decide antes de la recogida y no después. Una medida de asociación entre dos variables necesita datos distintos de los que necesita una comparación de medias entre dos grupos, y si tu fichero da para eso lo decide el cuestionario. Nuestro artículo sobre estadística descriptiva e inferencial muestra qué procedimiento exige qué tipo de dato.

Cómo describir la recopilación de datos en el TFG o el TFM

En el capítulo de método no se explica cómo funciona la recogida de datos en general, sino única y exclusivamente lo que has hecho tú. El listón es sencillo: una persona ajena debería poder repetir tu recogida solo con tu texto delante.

El modelo lo tienes en los estudios profesionales, y en España el más accesible es la ficha técnica que el CIS publica con cada barómetro mensual.

La ficha técnica del barómetro de julio de 2026, el estudio número 3571, declara el ámbito (nacional), el universo (población española de ambos sexos de 18 años y más), el tamaño de la muestra (4.000 entrevistas diseñadas y 4.020 realizadas), el procedimiento de muestreo (selección aleatoria de teléfonos fijos y móviles, en un 9,8 % y un 90,2 % respectivamente, con cuotas de sexo y edad y entrevista telefónica asistida por ordenador), el error muestral (±1,6 % para un nivel de confianza del 95,5 % y P = Q, en el supuesto de muestreo aleatorio simple) y la fecha de realización (del 1 al 6 de julio de 2026). Cifras consultadas el 12 de septiembre de 2026. Tu capítulo de método necesita esas mismas casillas, con tus números.

Ilustración de una persona que piensa en qué lugar del trabajo académico va el capítulo de recopilación de datos

El sitio que ocupa el capítulo está bastante estandarizado. La recogida va después del diseño de investigación y antes del análisis:

  1. Introducción con la pregunta de investigación
  2. Marco teórico y estado de la cuestión
  3. Diseño de investigación con hipótesis, elección de la técnica y muestra
  4. Recopilación de datos: instrumento, trabajo de campo y respuesta obtenida
  5. Análisis de los datos
  6. Resultados
  7. Discusión y conclusiones

A la respuesta obtenida pertenece también lo que no funcionó. Los abandonos, los casos incompletos y una distribución de edad torcida no son manchas, sino parte del resultado, y un trabajo que los nombra abiertamente transmite más seguridad que otro que los esconde. Cómo encaja la recogida en la secuencia completa lo describe nuestro artículo sobre el proceso de investigación empírica.

Nuestra recomendación de lectura: Cea D'Ancona, M.ª Ángeles (1996). Metodología cuantitativa: estrategias y técnicas de investigación social. Madrid: Síntesis. Un manual clásico en las facultades españolas, útil sobre todo para la operacionalización y para el diseño de la encuesta.

Conclusión

La mejor recopilación de datos es la que terminas con limpieza en el tiempo del que dispones. Una encuesta pequeña y bien documentada con 120 respuestas sostiene un TFG mejor que un diseño ambicioso al que le faltan los datos tres semanas antes de la entrega. Decide pronto, toma notas desde el primer día y señala tú mismo los límites de tu recogida antes de que lo haga el tribunal.

Cómo seguir


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Preguntas frecuentes

La recopilación de datos es la parte del proceso de investigación en la que se reúnen y se miden datos siguiendo reglas fijadas de antemano, para que reflejen el objeto de estudio con la mayor precisión y el menor sesgo posible. El análisis de esos datos es un paso posterior e independiente.

En los trabajos universitarios aparecen con regularidad siete técnicas: la encuesta estandarizada, la entrevista semiestructurada, el grupo de discusión, la observación estructurada, el análisis de contenido, el experimento y el análisis secundario de ficheros ya existentes. La pregunta de investigación decide cuál de ellas encaja.

Con un nivel de confianza del 95 % y un margen de error de ±5 puntos porcentuales bastan 385 respuestas analizables en cuanto el universo llega al millón de personas o lo supera. Para 10.000 personas son 370 y para 1.000 personas, 278. Una muestra grande hace la encuesta más precisa, pero no automáticamente representativa.

La recopilación abarca la reunión planificada de los datos, es decir, el instrumento, el trabajo de campo y la respuesta obtenida. El análisis abarca todo lo que viene después: depuración, cálculo e interpretación. En un TFG o un TFM son dos capítulos separados.

Operacionalizar es traducir un concepto teórico a algo medible. Ocurre en cuatro escalones: definir el concepto, fijar una característica medible, establecer los valores posibles de esa característica y redactar a partir de ahí la pregunta concreta o el indicador.

Para un trabajo de asignatura son realistas entre tres y cuatro semanas para toda la recogida; para un TFM con una muestra mayor, más bien seis. El calendario se planifica hacia atrás desde la fecha de entrega, porque el trabajo de campo depende de otras personas y no se puede acortar.

El capítulo de método necesita cinco datos: el instrumento empleado, la forma de recogida, el trabajo de campo con fecha de inicio y de cierre, el tamaño de la muestra y el procedimiento de selección. A ello se suman los abandonos y los casos incompletos, porque también forman parte del resultado.

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