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Citar correctamente: reglas, tipos de cita y ejemplos

Una cita entrecomillada se reconoce enseguida. Es en la paráfrasis donde la referencia desaparece, aunque la necesite igual. Aquí están las reglas de los dos casos.

Autor en empirio.ai - Marvin Depping, cofundadorpor Marvin DeppingActualizado el 4 de septiembre de 2026Tiempo de lectura 14 min

Tienes delante un párrafo que expresa tu idea mejor de lo que tú sabrías hacerlo. Si lo copias literalmente, necesitas comillas. Si lo reformulas, mucha gente da por resuelto el problema.

Citar correctamente significa dejar claro, en cada idea ajena, de dónde procede, con la precisión suficiente para que otra persona encuentre el pasaje. Lo copiado literalmente va entre comillas, lo reformulado va en tus propias frases, y ambos llevan una referencia con autor, año y página. En España el marco cambió hace poco: hasta 2022 el régimen disciplinario universitario seguía siendo el de 1954.


📌 Lo esencial en breve

  • El plagio es apropiarse de ideas ajenas sin dar crédito.
  • Reformular sin referencia sigue siendo plagio.
  • La Ley 3/2022 califica el plagio como falta muy grave.
  • El TFG y el TFM se defienden en acto público.
  • La guía de tu facultad prevalece sobre cualquier regla general.

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Por qué citar es obligatorio y qué se considera plagio

Citar no es un formalismo. Es la condición que mantiene tu trabajo verificable: quien lee una afirmación tiene que poder consultar aquello en lo que se apoya. Cuando falta la referencia, la idea ajena parece tuya, y esa confusión es exactamente lo que convierte la reutilización en plagio.

La definición de referencia en el ámbito científico español la ofrece el Código de Buenas Prácticas Científicas del CSIC (2021), que describe el plagio como la copia y apropiación de ideas, procesos, resultados o creaciones intelectuales de otras personas sin otorgarles el debido crédito, presentándolas como propias.

Por qué reformular no sustituye a una referencia

La definición del CSIC nombra ideas, procesos y resultados antes que palabras. Eso zanja el malentendido más extendido sobre las citas: poner una idea ajena en tus propias frases sin dar crédito es el mismo acto que copiarla. El texto cambia, la idea que hay detrás sigue siendo de otra persona. Por eso la paráfrasis recibe aquí el mismo tratamiento que la cita literal.

La ley que sustituyó al reglamento de 1954

Hasta febrero de 2022, la disciplina académica en España se regía por un reglamento aprobado en 1954 que ni siquiera mencionaba el plagio. La Ley 3/2022 de convivencia universitaria lo derogó y en su artículo 11 g) tipifica como falta muy grave plagiar total o parcialmente una obra o cometer fraude académico en la elaboración del Trabajo de Fin de Grado, el Trabajo de Fin de Máster o la tesis doctoral.

La consecuencia práctica es que ahora existe un marco común para todas las universidades públicas y privadas, con un régimen de sanciones que llega hasta la expulsión temporal. Cada universidad lo desarrolla en sus propias normas de convivencia. Lo que ocurre cuando se abre un expediente lo explicamos en nuestro artículo sobre la detección de plagio en el TFG.

Cita directa: copiar literalmente sin cambiar nada

Una cita directa reproduce exactamente un pasaje de otra fuente, marcado con comillas y seguido de una referencia con la página. La ortografía, la puntuación y los resaltes se mantienen tal como aparecen en el original, incluso cuando resultan anticuados o contienen errores.

Ese deber de fidelidad explica por qué la cita directa se usa mucho menos de lo que suponen la mayoría de los estudiantes. Copiar un pasaje demuestra solo que lo has encontrado, no que lo has entendido. La cita literal encuentra su sitio en las definiciones, en las formulaciones especialmente afortunadas y allí donde después analizas las palabras exactas.

Puedes intervenir dentro de una cita, pero toda intervención tiene que quedar visible. Cuatro convenciones cubren casi todo lo que aparece en un trabajo de fin de grado.

  • Omisión: tres puntos entre corchetes, es decir [...]. Algunas guías antiguas distinguen además entre una y varias palabras omitidas, algo que ya no se practica.
  • Añadido propio: se coloca entre corchetes con una marca, por ejemplo [aclaración propia].
  • Error en el original: se pone [sic] justo detrás para que se vea que el fallo no es tuyo.
  • Resalte propio: se indica en la referencia, con la fórmula «énfasis añadido».

A partir de cuándo una cita se convierte en bloque

Las citas largas se componen en un bloque sangrado y pierden entonces las comillas. Dónde está el umbral lo decide el estilo de cita, y las cifras difieren bastante. La American Psychological Association da un número exacto: según las normas APA sobre citas, toda cita de 40 palabras o más se compone en bloque, sangrada y sin comillas.

El uso español no fija ninguna cifra equivalente. La regla práctica más extendida consiste en sangrar a partir de tres o cuatro líneas, sin que ninguna autoridad lo imponga. Si la guía de tu facultad señala otro umbral, ese prevalece. Si no dice nada, elige uno y aplícalo en todo el trabajo.

💡 Consejo

Anota la página en el mismo momento en que copias un pasaje, no después. Las citas sin número de página son la primera causa de esos repasos frenéticos de libros enteros en los últimos días antes de la entrega.

Cita indirecta: tus palabras, y aun así una referencia

Una cita indirecta, también llamada paráfrasis, reproduce el contenido de una fuente ajena con tus propias palabras y sigue llevando una referencia completa. Las comillas desaparecen, la indicación de la fuente no. La paráfrasis es el caso normal en un trabajo académico y la cita literal la excepción.

Una paráfrasis auténtica cambia la estructura de la frase y el vocabulario, no solo algunos términos. Sustituir palabras por sinónimos manteniendo la sintaxis del original produce una cita mal disfrazada, no una paráfrasis. Los programas de similitud localizan esos pasajes sin dificultad, y el tribunal los detecta por el corte en el estilo.

¿Hay que poner la página en una paráfrasis?

Los estilos no coinciden en este punto, y el desacuerdo genera confusión real. El sistema autor-fecha de uso español suele esperar la página, porque remite a un pasaje concreto. APA 7 la recomienda sin exigirla y la reserva para obras largas. Los sistemas de nota al pie la llevan de forma sistemática.

Estilo de citaReferencia en la paráfrasisNúmero de página
Autor-fecha, uso español(García, 2023, p. 45)por lo general esperado
APA 7(García, 2023)recomendado, no obligatorio
Nota al pienota con autor, título y páginasistemático
Vancouverllamada numerada en el textorara vez se usa

Situación: septiembre de 2026, sujeto a cambios.

Los verbos introductorios hacen el trabajo de las comillas

Como la paráfrasis no lleva comillas, quien lee necesita otra señal para saber que una posición pertenece a otra persona. Los verbos introductorios cumplen ese papel: «García sostiene», «García constata», «García sugiere». La elección del verbo indica además cuánto peso concedes a la fuente, y por eso «afirma» y «demuestra» no son intercambiables.

La ventaja práctica se nota en los pasajes largos. Si un párrafo se abre con un verbo introductorio y se cierra con la referencia, todo lo que queda en medio está visiblemente atribuido. Sin ese marco, una referencia al final del párrafo deja las frases anteriores con aspecto de análisis propio, que es justo el error descrito más abajo.

Cita de segunda mano: cuando no puedes llegar al original

Una cita de segunda mano recoge una afirmación que no has leído en el original, sino citada en otra obra. El uso español la señala con la fórmula «citado en», que nombra las dos fuentes en una sola referencia. Mencionas dos trabajos y solo has leído uno.

Este recurso se admite únicamente cuando la fuente primaria está realmente fuera de alcance: una obra descatalogada, un manuscrito inédito o un texto en una lengua que no lees. Fuera de alcance no significa ausente de la biblioteca de tu facultad. El préstamo interbibliotecario te cuesta unos días y es la vía normal.

Una cita de segunda mano se presenta así en los dos sistemas más habituales. Los elementos son los mismos y solo cambia el orden.

  • Autor-fecha, en el texto: (Ferrer, 1998, citado en García, 2023, p. 45)
  • APA 7, en el texto: (Ferrer, 1998, como se citó en García, 2023)

La bibliografía recoge solo la obra que realmente has tenido en las manos, o sea García en ambos casos. Incluir los dos títulos equivale a afirmar una lectura que no ha ocurrido, y un miembro del tribunal que lo compruebe se dará cuenta.

⚠️ Atención

Una cita de segunda mano hereda también los errores de la fuente intermedia. Fechas equivocadas, afirmaciones recortadas y frases sacadas de contexto pasan sin control a tu trabajo. Cuando estas citas se acumulan en un capítulo, el tribunal lo lee como señal de que no se ha leído la literatura básica.

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Qué fuentes puedes citar

Antes de la pregunta de cómo citar viene la de qué se puede citar. Lo deciden dos criterios distintos que se confunden con frecuencia: una fuente tiene que ser localizable y tiene que ser científicamente solvente. Ambas condiciones valen juntas, no una en lugar de la otra.

Una fuente es localizable si ha sido publicada y sigue siendo accesible para terceros. Es una cuestión puramente de acceso. Es solvente si su contenido cumple las exigencias científicas, es decir, si se ha producido de forma transparente, ha pasado por revisión de pares o editorial y puede atribuirse a una persona o institución responsable.

Fuentes que cumplen ambos criterios

  • Artículos de revistas con revisión por pares, localizables por su DOI.
  • Monografías y obras colectivas de editoriales científicas.
  • Estadísticas oficiales, por ejemplo del Instituto Nacional de Estadística.
  • Tesis doctorales depositadas y accesibles en repositorios universitarios.

Fuentes que fallan, y en qué punto exactamente

  • Los apuntes de clase rara vez son accesibles al público y por tanto no son localizables.
  • Los artículos de Wikipedia son localizables pero no nombran responsable, así que no son solventes.
  • Las respuestas de un modelo de lenguaje no son reproducibles y fallan ya en el primer criterio.
  • La prensa sensacionalista es localizable, pero no solvente como prueba de un hecho.

El caso de la prensa sensacionalista muestra por qué la solvencia no se resuelve en abstracto. Si escribes sobre política de pensiones, no tomas cifras de ahí. Si escribes sobre el tratamiento mediático de la política de pensiones, esos artículos son precisamente lo que citas, como material y no como prueba. Lo que decide es el papel que la fuente cumple en tu argumentación.

En las fuentes en línea se añade la cuestión de la estabilidad, porque las páginas desaparecen y las direcciones cambian. Qué datos hacen completa una fuente web y cómo protegerla frente a los enlaces rotos lo tratamos en nuestro artículo sobre las fuentes de internet. Para las obras impresas rige la misma lógica del artículo sobre cómo citar libros.

Qué estilo de cita elegir: cuatro sistemas comparados

Un estilo de cita fija dónde se coloca la referencia y en qué orden aparecen sus elementos. En el fondo todos los estilos piden lo mismo: autor, año, título y localización. Se diferencian en la forma, no en la sustancia, y por eso la elección pesa menos de lo que parece.

Los cuatro sistemas habituales en las universidades españolas se agrupan en dos familias. Los sistemas autor-fecha colocan una referencia breve entre paréntesis en el cuerpo del texto. Los sistemas de nota la envían al pie de página y mantienen el texto libre de paréntesis. Mezclar ambos en un mismo trabajo es el error de forma más frecuente.

Estilo de citaReferencia en el textoExtendido en
APA 7(García, 2023, p. 45)psicología, educación, sociología
Autor-fecha, uso español(García, 2023, p. 45)economía y empresa
Nota al piellamada al pie de páginaderecho, historia, filología
Vancouverllamada numerada en el textomedicina y ciencias de la salud

Ningún estilo está impuesto a nivel nacional. La guía de tu facultad o de tu departamento va primero, incluso cuando se aparta de lo habitual en la disciplina; a falta de guía, alinéate con la literatura que ya lees. La norma española vigente es UNE-ISO 690:2024, que anuló la versión de 2013 en abril de 2024, aunque muchas guías universitarias siguen remitiendo a la antigua.

Conviene añadir un apunte legal poco conocido. El artículo 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual permite citar fragmentos de obras ajenas, pero solo «indicando la fuente y el nombre del autor». Citar bien no es únicamente una exigencia académica en España, también es el requisito que hace lícita la reproducción. Los dos sistemas más usados fuera de España los explicamos en nuestros artículos sobre el estilo Harvard y sobre la cita en nota al pie.

El TFG y el TFM se defienden en acto público

En España, el Trabajo de Fin de Grado y el Trabajo de Fin de Máster deben defenderse en acto público ante un tribunal, según establece el Real Decreto 822/2021 por el que se organizan las enseñanzas universitarias. Esa obligación no existe en muchos otros países europeos, donde el trabajo simplemente se entrega y se corrige.

Para tus citas, la diferencia es más grande de lo que parece. En una defensa el tribunal puede preguntarte por cualquier fuente que aparezca en la bibliografía, y una cita de segunda mano presentada como lectura propia se descubre en dos preguntas. Lo mismo ocurre con una referencia copiada de otro trabajo sin haber visto el original.

De ahí una recomendación muy concreta antes de la defensa. Repasa tu bibliografía entrada por entrada y marca las obras que has leído completas, las que has consultado en parte y las que conoces solo a través de otra fuente. Si esa tercera categoría es amplia, conviene reducirla antes que improvisar delante del tribunal.

El régimen sancionador refuerza esa exigencia. La Ley 3/2022 de convivencia universitaria sitúa el plagio en el TFG, el TFM y la tesis doctoral entre las faltas muy graves, con sanciones que en su tramo superior llegan a la expulsión temporal del centro. La defensa pública convierte el trabajo en algo que tienes que poder sostener en voz alta.

Errores frecuentes al citar

La mayoría de las observaciones del tribunal no proceden del desconocimiento de las reglas, sino de los últimos días antes de la entrega, cuando las referencias se añaden después en lugar de anotarse durante la lectura. Cuatro errores se repiten lo bastante como para justificar una revisión específica.

Cada uno de los cuatro se comprueba en pocos minutos si lo buscas de forma deliberada. Una pasada sobre el texto completo resulta más eficaz que un examen capítulo por capítulo. Dónde encaja la cita en el proceso completo lo describimos en nuestro artículo sobre el trabajo académico.

Una referencia al final del párrafo que pretende cubrirlo entero

Una referencia vale para la frase en la que está, no retroactivamente para todo lo anterior. Resumir cinco frases de una fuente y poner una sola llamada tras la quinta deja cuatro frases sin atribuir. La solución limpia consiste en abrir el pasaje con un verbo introductorio, del tipo «García distingue tres enfoques», y colocar la referencia al final.

Dos estilos de cita en un mismo trabajo

Hacer convivir un sistema de nota al pie con uno autor-fecha es el error de forma más común en los TFG. Suele venir de reutilizar trabajos propios redactados en semestres distintos. Decide pronto un sistema y revisa con prioridad el capítulo que escribiste primero.

La cita literal se ha alisado en silencio

Una cita en la que se ha ajustado una terminación, añadido una palabra o modernizado una ortografía antigua ya no es una cita literal. Toda modificación pertenece a los corchetes. Si los corchetes vuelven la frase ilegible, es señal de que en ese punto conviene más una paráfrasis.

La fuente aparece en el texto pero no en la bibliografía

Toda fuente citada en el texto aparece también en la bibliografía, y a la inversa allí no figura nada que el texto nunca mencione. Ambas cosas saltan a la vista de quien hojea el final del documento. La manera más rápida de encontrar esos huecos es recorrer la bibliografía desde el final buscando cada entrada en el texto.

Conclusión

Citar bien depende menos del conocimiento de las reglas que de la disciplina durante la lectura. Aclara primero qué estilo exige tu facultad, anota autor, año y página en el momento de leer en lugar de después, y trata la paráfrasis con el mismo rigor que la cita literal.

Lo que anotas mientras lees no lo tendrás que buscar mientras escribes. Casi todos los errores de cita nacen después de la lectura.

Cómo seguir


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Preguntas frecuentes

Citar correctamente significa dejar claro, en cada idea ajena, de dónde procede, con la precisión suficiente para que otra persona encuentre el pasaje. Lo copiado literalmente va entre comillas, lo reformulado en tus propias frases, y ambos llevan una referencia con autor, año y página. La forma exacta la fija la guía de tu facultad.

La Ley 3/2022 de convivencia universitaria tipifica en su artículo 11 g) como falta muy grave plagiar total o parcialmente una obra o cometer fraude académico en el Trabajo de Fin de Grado, el Trabajo de Fin de Máster o la tesis doctoral. Esta ley sustituyó al reglamento disciplinario de 1954, que ni siquiera mencionaba el plagio.

Sí. El Código de Buenas Prácticas Científicas del CSIC nombra ideas, procesos y resultados antes que palabras, de modo que una paráfrasis sin referencia es plagio igual que una copia literal. Cambiar el vocabulario y la sintaxis hace tuya la redacción, pero la idea de fondo sigue siendo de quien la publicó primero.

El plagio en el Trabajo de Fin de Grado es falta muy grave según el artículo 11 g) de la Ley 3/2022. El régimen sancionador de esa ley llega en su tramo superior a la expulsión temporal del centro. Cada universidad concreta la aplicación en sus propias normas de convivencia, por lo que conviene consultarlas.

La norma vigente es UNE-ISO 690:2024, que anuló la versión UNE-ISO 690:2013 en abril de 2024. Muchas guías universitarias siguen remitiendo a la versión antigua. Ningún estilo de cita está impuesto a nivel nacional, por lo que la guía de tu facultad continúa siendo la referencia obligatoria.

APA 7 fija un umbral exacto en 40 palabras, a partir del cual la cita se compone sangrada y sin comillas. El uso español no conoce una cifra equivalente y aplica una regla práctica de tres o cuatro líneas. Si la guía de tu facultad indica otro umbral, ese es el que se aplica.

Sí. El artículo 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual permite la cita de fragmentos con fines docentes o de investigación, pero solo indicando la fuente y el nombre del autor. Citar bien no es únicamente una exigencia académica en España, es también el requisito que hace lícita la reproducción.

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